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XXV Aniversario Luctuoso

12 de febrero de 2013

Nuestro seminario de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe, para vocaciones sacerdotales en la edad adulta, festejó el XXV Aniversario luctuoso del Padre Fundador, Agustín DESOBRY.

Esta casa de formación tuvo el honor de recibir al Nuncio Apostólico en México, Christophe Pierre, e igualmente a nuestro responsable canónico, Mons. Juan Manuel Mancilla, y además, se tuvo el privilegio de contar con el acompañamiento del Obispo de Lázaro Cárdenas Michoacán, Mons. Fabio Martínez Castilla.

La santa Misa fue presidida por el Arzobispo francés Christophe Pierre, lo cual fue muy emotiva su homilía dirigida principalmente a los seminaristas de esta institución. Su mensaje principal es de que la Iglesia tiene la misión de llevar a las personas de hoy a que tengan un encuentro personal con Cristo. Este encuentro personal se hace siempre dentro de la Iglesia, ya que es el lugar escogido por Cristo para hacer encontrado por los hombres y mujeres de hoy. Es una transmisión que se hace a través de un proceso de educación, y el lugar primario para transmitirlo es en la familia.
El Nuncio define al seminario como “una comunidad educativa, un conjunto de personas que se interesan a la vida de la formación de futuros sacerdotes...”, “Un seminario es el centro de la vida de la diócesis”. 

Mons. Christophe Pierre dijo que “La formación, la educación, es el centro de la vida de la iglesia. En ésta debe haber hombres y mujeres capaces de dar razón de su fe, de defender frente al mundo la dimensión razonable de nuestra fe. ¡Y nuestra fe es razonable y razonable de creer! Por lo cual necesitamos tener argumentos para convencer a cualquier persona. Esto nos lleva la necesidad de tener Sacerdotes bien formados.” 

El Arzobispo reflexiona de que “La Iglesia necesita hombres que sean verdaderamente hombres, en todo el sentido de la palabra: bien formados, sinceros, transparentes, sencillos, fáciles de dialogar; que (el Sacerdote) no sea un hombre frustrado, que sea un hombre normal, pero que tenga una buena formación humana: La capacidad de relación con todos, hombres y mujeres; pobres y ricos, sin tener miedo a los intelectuales...”; al final de este pensamiento, -agregó- “el Sacerdote debe de llegar a ser, si mismo. Ser un hombre de Dios y que tiene fe para dejar a Dios transformar su humanidad, para que Dios aparezca y llegar asi, ser un hombre atrayente y que toda su humanidad hable de Dios”. Luego, -indicó- de que el Sacerdote tiene que estar preparado en las cuatro dimensiones: humana, intelectual, espiritual y pastoral, ya que “debe de tener una mirada pastoral y sentimiento de un pastor como el de Jesús, el buen Pastor.” Después, en su homilía vuelve a hablar sobre la importancia de la misión primordial del Sacerdote: “la relación con Cristo es nuestra misión, transmitir la persona de Cristo, ofrecerla, ser testigos de Cristo y favorecer el encuentro personal con Cristo”. 

El Nuncio Apostólico exhorta a la asamblea reunida a prepararse mejor en este mundo tan secularizado, llenas de ideas relativistas, subjetivistas, positivistas, etc. y que de alguna manera han hecho de la sociedad una civilización fragmentada, no se sabe de donde viene la verdad o no se sabe si hay una verdad. Es por esto, -insistió- que el Seminarista debe ser "una persona que aspire a tener buena preparación sacerdotal para poder enfrentar los nuevos retos de esta civilización”. Y que el Sacerdote debe ser “un hombre entregado totalmente a su ministerio, teniendo a Jesús, el buen Pastor, como modelo de vida a seguir”. Por lo cual, el Sacerdote no debe tener actitudes farisaicas, ni ser un inútil en la falta de su preparación, por ejemplo en sus homilías. 

El Arzobispo, -acentuó- con sus palabras llenas de experiencia, la responsabilidad de los Sacerdotes para seguir preparándose en continuo en sus homilías para dar la luz del Evangelio y el ejemplo de vida ante la sociedad: “Es una sociedad que necesita ser conquistada por la razón, con argumentos válidos que convenzan a los laicos, pero sobre todo teniendo a Cristo en sus vidas... y la Iglesia debe ser un lugar que hombres y mujeres puedan encontrar a Cristo”.

Finalmente, el Nuncio Apostólico saludó la decisión de renuncia, como un gesto sabio, y lleno del Espíritu Santo, que nuestro estimado el Papa Benedicto XVI puso para declinar su continuidad como Jefe de nuestra amada Iglesia Católica, debido a la fragilidad por su larga edad. El Nuncio nos habló de la preparación intelectual y profundidad de nuestro amado Papa haciendo hincapié de que la Barca de Pedro es una obra del Señor y que es Dios mismo quien la conduce, razón por la cual el Papa puede renunciar a su cargo y no tener una actitud posesiva, sino valiente y madura sobre la responsabilidad pastoral. El Nuncio -recalcó- que “La roca de la Iglesia es Cristo y nosotros los cristianos somos testigos de Cristo y (debemos) construir nuestra humanidad alrededor de Cristo, eso es el trabajo de los seminarios, y ¡eso es decisivo!.”

Después de la celebración Eucarística, las autoridades eclesiásticas pasaron a honorar y a bendecir las tumbas de los fundadores franceses que dejaron huella en tierras mexicanas. Una vez más, el Nuncio Christophe Pierre pasó a hacer “un responsorio y la bendición” en memoria al XXV Aniversario Luctuoso del Padre Agustín Desobry.

Al finalizar este magno evento, se compartió una comida especial, en medio de una gran fraternidad, tanto con sacerdotes invitados, como también con sacerdotes egresados de este seminario nacional. Al final de este fraterno encuentro, el seminarista Juan Guzmán Pérez dio unas palabras de agradecimiento a las autoridades eclesiales invitadas a nombre de los seminaristas de esta comunidad.

Last modified onViernes, 19 May 2017 17:16
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