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Tips para discernir

Particularidades que definen a un aspirante al sacerdocio

En los años ochenta, el padre Fundador del seminario nacional de “Cristo Rey y santa María de Guadalupe”, Agustín Desobry, se adelantó a los tiempos sobre la necesidad de crear un seminario especial para aquellas vocaciones en donde la edad y la experiencia del aspirante al sacerdocio estaba más allá del común de los seminaristas que entran a un seminario o congregación religiosa. Otra particularidad que define a un aspirante al sacerdocio en la edad adulta es su libre decisión por entregarse a una vida consagrada y no una vida matrimonial. Los diferentes encuentros interpersonales que ha tenido a lo largo de su vida han hecho, con el tiempo, que dé cuenta de que hay algo más que el llegar a formar una familia natural, sino la de llegar a formar una familia espiritual. Su paternidad debe ser ejercida de manera más universal, ya que él la ejercería para el pueblo de Dios; puesto que la paternidad de Dios debe ser conocida y amada por la misma persona del Seminarista. Una vocación adulta puede llegar a comprometerse a ser un Pastor de las almas, tratando sobre todo de no ser indiferente al dolor y al sufrimiento de sus hermanos. Un seminarista en la edad adulta es alguien decidido para crear la unidad en una comunidad. La piedra en la que Cristo decidió fundar su Iglesia es la de san Pedro, en parte, debido a una gracia especial de discernimiento que recibió para reconocer a Jesús como “el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16), como también, la de fungir como unificador de la primera comunidad cristiana, como ahora lo está haciendo el Vicario de Cristo, el Papa, Francisco. Hay que recordar que san Pedro fue una vocación adulta puesto que el mismo Señor Jesucristo alivió a su suegra: “La suegra de Simón estaba en cama con fiebre” (Mt 1,30). Nuestro actual Papa Francisco, fue técnico en química y se ordenó sacerdote a la edad de 33 años. El amor por Cristo es algo especial en una vocación adulta, ya que su amor espiritual se fue madurando poco a poco y conscientemente dentro de su propio espíritu. Su entrega a la persona de Cristo se vuelve incondicional y objetiva, una vez que sus ojos están puestos en Aquel que le puede dar sentido profundo a su alma. Ni su profesión, ni las relaciones afectivas o el amor cándido de sus propios Padres podría llenarlo de gozo profundo, sus entrañas. Generalmente, un seminarista en la edad adulta es alguien que ya esta decidido por el reino de Dios... El seminario de Cristo Rey a dado, como fruto, más de 208 sacerdotes para la iglesia de México y del extranjero. Y han pasado mas de 350 seminaristas que después se han comprometido en alguna diócesis.

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